Por qué un mismo archivo puede vivir en soportes tan distintos
La diferencia no está en la cantidad de variaciones que produce el sistema, sino en cómo cada decisión del archivo digital se sostiene cuando el motivo pasa al papel, al MDF, a la seda serigráfica o al barro cocido. Eso es lo que separa un experimento de un objeto que se usa todos los días.
Coherencia entre archivo y materia
Un patrón de cardón y piedra caliza no se imprime igual que se graba. Ajustamos escala, contraste y profundidad según el soporte para que el motivo no se pierda ni se vuelva un ruido decorativo. La pieza final conserva la lectura del original.
Motivos con origen concreto
No partimos de formas abstractas. Las tramas del microcentro porteño, las texturas de barro y junco del Delta y las siluetas del noroeste son la materia prima. Cada sistema generativo arrastra esa referencia y se reconoce en el resultado.
Objetos que se usan, no que se exhiben
Superficies, envases, placas y volúmenes cotidianos. El relieve se limita a zonas donde no interfiere con el agarre, y la repetición se corrige con reglas de rotación para que no caiga en el azulejo perfecto. La función manda sobre el efecto.